Una locura demasiado común

Era un miércoles cualquiera, empezaba el buen tiempo y se notaba en la cantidad de mesas ocupadas de la plaza. Los bares volvían a llenarse de vida. Miguel, Fran y yo esperábamos a Diego, que como siempre se había dormido y llegaba tarde. Las conversaciones variaban entre sus derroteros habituales. Read more…

La rareza de la amabilidad

El otro día pedí comida china a domicilio, y me hizo gracia porque al llamar para hacer el pedido (en los chinos siempre llamo porque no se muy bien cuales son sus platos y prefiero hablar con ellos directamente), le dije “Hola, buenas noches, ¿Qué tal?”, la persona al otro Read more…